Juega al Solitario Canfield en línea - El clásico desafiante
El Solitario Canfield, también conocido como Demon, es un clásico desafiante con características únicas: una pila de reserva de 13 cartas y bases que empiezan en un rango aleatorio. Esto crea variedad infinita y requiere una estrategia adaptable.
Cómo jugar al Solitario Canfield
Objetivo: Mover todas las cartas a las cuatro pilas de base, construyéndolas por palo.
Características únicas
- Rango base de las bases aleatorio: Las bases no siempre empiezan en As: ¡la primera carta repartida determina el rango base!
- Reserva de 13 cartas: Una pila de reserva especial que rellena automáticamente los espacios vacíos del tablero
- Bases con ciclo: Las bases hacen ciclo (si el rango base es 7, construye 7,8,9,10,J,Q,K,A,2,3,4,5,6)
- Mazo: Roba del resto de la baraja
Reglas básicas
- El tablero construye en orden descendente alternando colores (ciclo de As a Rey)
- Las bases se construyen en orden ascendente por palo comenzando desde el rango base (ciclo de Rey a As)
- Mover secuencias: Puedes mover secuencias de cartas correctamente construidas como una unidad
- Espacios vacíos: Solo pueden llenarse con cartas de la reserva
- Cuando la reserva está vacía, cualquier carta puede llenar espacios vacíos
- La reserva rellena automáticamente los espacios vacíos cuando se mueven cartas
Consejos de estrategia para ganar
- Entiende el rango base - Planifica tu estrategia alrededor del rango inicial aleatorio
- Gestiona la reserva - Rellena automáticamente el tablero, úsalo a tu favor
- Vacía primero la reserva - La prioridad es vaciar la pila de reserva de 13 cartas
- Construye las bases de forma equilibrada - Mantén las cuatro bases a alturas similares
- Atento al ciclo - Recuerda que las bases continúan de Rey a As
¿Por qué jugar al Solitario Canfield?
- Único cada vez - El rango base aleatorio crea variedad
- Clásico histórico - Una de las variantes de solitario más antiguas
- Desafiante - Más difícil que Klondike
- 100% gratis - Sin anuncios, descargas ni registros
Domina el clásico Solitario Canfield: ¡donde la adaptabilidad gana!